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Temor y zozobra viven mujeres lencas de Tierras del Padre

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Temor y zozobra viven mujeres lencas de Tierras del Padre

Temor y zozobra viven mujeres lencas de Tierras del Padre

“Por medio de esta rivalidad que tiene la justicia con nuestros pueblos, ellos mismos (…) nos están forzando a que perdamos nuestras culturas y nuestras costumbres”

En el Kilómetro 13, carretera al sur de Tegucigalpa, entre muchos pinos y brisa fresca se encuentra situada la Comunidad indígena Lenca, “Tierras del Padre”. Esta comunidad existe desde hace cientos de años, “Desde antes que existiera el Estado de Honduras” tal y como lo recuerda Yesenia Posadas, lideresa de esta comunidad.

Desde hace algunos años, las familias que habitan el lugar-unas 200 aproximadamente- viven en zozobra desde que Mario Facussé, un empresario y terrateniente conocido en el país, mediante sus apoderados legales, amenaza con desalojarles aduciendo ser el dueño del terreno en que habitan.

“A lo largo de la historia hemos vivido de una manera tranquila, aquí vivimos en comunidad como Consejo Indígena Lenca, trabajamos en colectivo, en comunidad, pero toda nuestra tranquilidad se interrumpió a inicios de los años 2015-2016 cuando comenzó a rodearnos el fantasma de Mario Facussé, quería ver la manera de quitarnos el territorio (…) es así que en 2016 citaron a once (11) de nuestros compañeros, yo soy parte de esas personas que estamos judicializadas” detalló, Yessenia.

Agregó, que su comunidad cuenta con un título ancestral que data de 1739, este documento está a favor de los habitantes “literalmente dice que es para sus habitantes (…) para que disponga cuando convenga, a nosotros nos ha convenido por siempre y es por eso que estamos haciendo uso de este derecho”

Las mujeres, que son parte importante de la lucha que inició la comunidad contra este terrateniente, están sumamente preocupadas por lo incierto de este conflicto, su principal preocupación son los niños y niñas de la comunidad.

Claudia Gómez, también miembra y lideresa en la comunidad explicó, “Tenemos una alta población infantil en nuestra comunidad y sería un gran impacto que nos despojaran de la tierra porque es la única forma de vida que tenemos, el único hogar, el único lugar donde vivimos, donde nuestros hijos se han criado, donde nos hemos criado, entonces el impacto es muy fuerte”

Para Claudia, al igual que para cada uno y una de las miembros de la comunidad, el anuncio del desalojo le atemorizó y expresó “Llevo 4 días sin dormir, mis ojos ya me arden de llorar (..) ustedes pudieron presenciar la gran emoción que pasó en nosotros al momento que nos dijeron que ya no había desalojo. Puedo decir ahora, por lo menos por unos momentos, que mis hijas tendrán hogar nuevamente, que tengo donde tener a mis chiquitas y que ya no nos vamos a ir a la calle nuevamente”.

Claudia además describió la sensación que siente por el peligro de perder su vivienda, “Usted allá en su casa imagínese que llegue una persona a decirle que esa casa que usted construyó, que usted ayudó a construirla día con día, que levantó una tabla, porque mi casa es de tabla, yo con mi esposo y mi familia clavamos nuestra casa; y que luego le vayan a decir, tiene que irse porque no es suya, es mía, donde usted sabe que es suya, que le pertenece y que le perteneció a sus familiares, eso es algo que no tiene explicación, el sentimiento que nosotros en este momento estamos teniendo”

Racismo desde las instituciones judiciales

Las lideresas denuncian que durante el proceso judicial por la adjudicación de la tierra, no se les está reconociendo sus derechos como una comunidad indígena Lenca “A nosotros nos están llevando el caso como personas naturales, no como personas indígenas a pesar de que el mismo Ministerio Público fue a la URSAC (Unidad de Registro y Seguimiento de Asociaciones Civiles) a solicitar la copia de junta directiva en donde estamos legalmente inscritos como un Consejo Indígena Lenca, pero la jueza no valoró sino que nos trato como personas naturales violentando todo el convenio 169 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo)” denunció, Yesenia Posadas.

La comunidad ha exigido durante todo el proceso, que sea reconocido su derecho como pueblo indígena “Se ha violentado desde el proceso (…) para que podamos ser desplazados de nuestro territorio, debe ser previo a una consulta, que nosotros nos hayan consultado y que nosotros hayamos estado a favor porque quizá el gobierno tiene algún proyecto social, pero no, todo al contrario, aquí ni siquiera el Ministerio público ha venido a hacer una inspección, ellos en sus declaraciones dicen que nosotros ni vivimos en esta comunidad” agregó, posadas.

Claudia Gómez, señaló “Por medio de esta rivalidad que tiene la justicia con nuestros pueblos ellos mismos (…) nos están forzando a que perdamos nuestras culturas y nuestras costumbres”.

Uno de los proyectos comunitarios es la escuela, aquí se enseña a los niños y niñas a hablar Lenca “su lengua materna”; Melva Martínez, compartió a este medio de comunicación, que hace unos años los maestros que daban esta clase en la escuela fueron “bruscamente amenazados por la justicia, les violentaron sus derechos y no sólo a ellos sino que a los niños porque les prohibieron completamente que tenían que estar en nuestra comunidad, tenían que estar afuera y al estar afuera nuestros niños perdieron dos años que no siguieron con la clase de nuestra Lengua, a muchos niños se les olvidó, porque como sabe estamos desculturalizados con tanto medio, con lo del internet”.

Hasta ahora el proceso sigue abierto y se continua a la espera de la resolución para conocer si será emitida nuevamente la orden de desalojo para esta comunidad. Sin embargo, esta situación pone en relieve como el racismo institucional opera a través de la instituciones hondureñas. No es la primera vez que, mediante resoluciones judiciales, las instituciones favorecen los intereses de personas y grupos que pertenecen a las élites del país en detrimento de los pueblos indígenas que han habitado estos territorios durante varios siglos.

Roxana Vásquez

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Tinta Verde es un proyecto formativo y divulgativo periodístico enfocado en tratar a profundidad la problemática que viven las mujeres de Honduras, y articular herramientas de comunicación para enfrentar la desinformación y manipulación informativa con sesgos machistas y discriminatorios que existe en el país.

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