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Intibucá: Las mujeres Lencas tejedoras enfrentan una crisis económica después de la pandemia

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Intibucá: Las mujeres Lencas tejedoras enfrentan una crisis económica después de la pandemia

Intibucá: Las mujeres Lencas tejedoras enfrentan una crisis económica después de la pandemia

Para las mujeres indígenas lencas crear los tejidos significa darle continuidad a la cultura que fue heredada por sus antecesores, quienes fueron los pioneros de los telares, por lo que las comunidades siguen con la tradición.

Estrella Del Cid (ED) Julissa Rivas (JR)

Pero después de la pandemia de la Covid-19 y el paso de los fenómenos naturales Eta e Iota a las familias Lencas les ha resultado muy difícil sobrevivir, porque sus medios de producción se frenaron y las campesinas, artesanas, se vieron obligadas a gastar el capital de sus microempresas para sostener sus hogares.

Los Lencas son pueblos originarios existentes en el territorio centroamericano, específicamente en El Salvador y Honduras, los cuales conforman una población de al menos unas 453,672 personas, según el último Censo de Población y Vivienda.  Se mantienen como pueblo unido por su descendencia de lucha y resistencia ante los abatimientos de la neo colonización.

Un ejemplo de manera consciente ha sido, la defensa de sus territorios y su cultura de tal forma que sobreviven a base de la agricultura la alfarería y desde hace un siglo también hacen vistosos tejidos en telares de madera, inspirándose en las flores del campo, al utilizar los hilos de colores vibrantes que representan la cultura lenca.

El Cacao, Eprohcil y los Encinos

Ubicadas en las comunidades montañosas al interior del municipio de Intibucá, Intibucá nos encontramos con estos telares importantes que han logrado sobrevivir a pesar del encierro.

Estos telares lencas son un ejemplo de organización comunitaria incluso han construido un sistema rotatorio entre mujeres para realizar las actividades diarias, en otras palabras, alternan los días de trabajo entre las socias de las cooperativas para sobrellevar las tareas de forma equitativa.

Se han organizado a través de cooperativas para darle sustentabilidad a sus proyectos y de esa forma el aprendizaje es colectivo ya que según la tradición Lenca las ancianas cumplen el rol de transmitir oralmente los conocimientos a sus hijas e hijos de generación en generación, así comparten los conocimientos y técnicas con el resto de la comunidad para generar fuentes de empleo.

No existe una edad establecida para comenzar a tejer, solo el deseo de aprender y mantener vivos sus orígenes.

Según doña Enemesia Gonzales, socia de uno de los telares, mencionó que una carretera en buen estado ayudaría a incentivar las visitas a las comunidades, para que los compradores obtengan los productos de primera mano y no tengan que comprarlos sobre valorados a manos de los intermediarios.

Ella relató que en Honduras no se produce el hilo que necesitan y, por lo tanto, la materia prima debe ser importada de Guatemala lo que implica un aumento en los costos de producción que no se ve reflejado en las ganancias de las artesanas, quienes al día generan aproximadamente 125 lempiras por su trabajo, eso puede ser menos dependiendo de la producción.

Entre las múltiples labores que realizan las mujeres artesanas son, labrar la tierra, labores domésticas, tejer, vender sus productos y lo más importante defender el territorio.

En el telar de Los Encinos don Saturnino Gonzales quien a sus 58 años aún conserva la energía de antaño en su mirada lamenta que hayan pasado tantos años y los gobiernos no hayan podido resolver las necesidades básicas de las comunidades como el acceso a la energía eléctrica y la pavimentación de las vías principales de trasporte. “Lo que demuestran es que a los diputados no les interesa la gente indígena.”

También coincidió en que los principales problemas que enfrentan son la falta de materia prima y capital semilla. A estos sumado que las personas no quieren pagar un precio justo por el trabajo y piden rebajas.

¿Existe realmente la intención del gobierno por apoyar esta industria?

Cristel Urquía, coordinadora de la unidad de la administración de la Alcaldía Municipal de Intibucá, expresó que las mujeres que se dedican a realizar tejidos lencas han enfrentado una serie de desafíos como que la materia prima no se produce en el país y que existe una competencia desleal.

Según Urquía otra de las barreras o limitantes es que se está vendiendo el producto sin transformarlo, sin un valor agregado, son pocos los grupos que los hacen, pero también no se ha despertado aún mucha creatividad, la mayoría de las empresas venden lo mismo, pañuelos, mañaneras y ponchos.

Mientras que otros grupos han incursionado más en el rubro y hacen zapatos, bolsos, camisas, alfombras para orar, por ejemplo, en la comunidad de Río Grande, Intibucá radica un colectivo de jóvenes mujeres que están exportando sus productos al extranjero.

Del mismo modo algunas microempresarias comercializan las telas en las principales ciudades de Honduras San Pedro Sula y Tegucigalpa donde las venden a un costo mayor. Por ejemplo, en los centros comerciales se encuentra una camisa con tejido lenca a un valor de 600 a 800 lempiras. Mientras que en Intibucá la obtiene a unos 450 lempiras.

“Desde el Gobierno Municipal de Intibucá se tiene la intención de instalar un taller de telas y tejidos donde las mujeres puedan crear nuevos diseños para innovar los productos y estandarizar la calidad y los precios.” Aseguró Cristel.

También mencionó que estandarizar la calidad es importante para que los compradores puedan visitar cualquier telar y preferir los productos no porque son los más baratos sino porque son de la mejor calidad y precio. “Desde la municipalidad se pretende a futuro poder traer ovejos para que las familias puedan fabricar la materia prima, de esa manera crear una denominación de origen.”

Por otro lado, Aurora Domínguez, socia de la Cooperativa EPROHCIL, Instó a determinar que los tejidos lencas se producen en Intibucá, aunque esta ciudad colinda con la Esperanza están fuertemente marcados por la colonia con una división de clases; En la Esperanza vivían los españoles y en Intibucá los nativos sobrevivientes de la conquista.

 “No es que seamos egoístas solo que es algo nuestro que nos pertenece”, finalizó.

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Tinta Verde es un proyecto formativo y divulgativo periodístico enfocado en tratar a profundidad la problemática que viven las mujeres de Honduras, y articular herramientas de comunicación para enfrentar la desinformación y manipulación informativa con sesgos machistas y discriminatorios que existe en el país.

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