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La falacia del dependiente sistema educativo hondureño

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La falacia del dependiente sistema educativo hondureño

Por: Profesora de educación básica


Bajo las amenazas que presenta el Covid 19, la Secretaría de Educación de Honduras decide suspender clases en todos los niveles educativos que abarca al sistema público y privado del país. Sin tomar en cuenta la situación de precariedad económica e inseguridad social de la gran mayoría de la población, el Ministerio de Educación determina que se debe continuar con los procesos de enseñanza – aprendizaje desde casa. 

En las primeras semanas de suspensión se pidió a los y las docentes, de forma obligatoria, enviar a las Direcciones Distritales de Educación, los planes estratégicos para dar continuidad al desarrollo de contenidos escolares. Los maestros que laboran en el sector público, muchos que no han sido capacitados para el uso de recursos tecnológicos, presentan grandes limitantes para poder contactarse con padres y madres de familia ya que no todos cuentan con teléfonos inteligentes, computadoras, ni con internet. 

La Secretaría de Educación no consideró que el 58% de la población en Honduras, según el Banco Mundial, vive de trabajos informales. Es decir, que no tienen estabilidad laboral ni los derechos reconocidos en la legislación laboral hondureña, por tanto, no cuentan con ingresos fijos ni con los ingresos necesarios para sobrevivir satisfaciendo las necesidades básicas de la familia. Muchas familias no han podido tener ingresos económicos para cubrir las necesidades y servicios básicos debido a las cuarentenas establecidas para evitar la propagación del virus, está claro que las prioridades familiares se centrarán en la compra de alimentos y no en la compra de paquetes de internet para descargar las rúbricas enviadas por los maestros.

El Estado de Honduras ha cedido la soberanía del sistema educativo. Cerca del 80% del presupuesto de la Secretaría de Educación es para el pago de la planilla docente y de trabajadores administrativos. La infraestructura de los centros educativos, la capacitación docente en el uso de las nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación (tics), y la orientación pedagógica y didáctica de la educación en consonancia con la realidad socio económica del pueblo reciben nula atención y presupuesto. La estrategia de la Secretaría de Educación –que también es política de Estado- fue cederle la función rectora de la educación al gobierno de Estado Unidos. 


Así es como en los últimos años, la “United States Agency for International Development” (USAID) ha dirigido la educación hondureña. Posterior a la imposición de la Ley Fundamental de Educación, USAID ha implementado diversos proyectos que han sustituido a la Secretaría de Educación. Además, ha sido una institución decisiva para que el presupuesto de educación se haya recortado. Construyen infraestructuras en algunos centros educativos, pero reducen el presupuesto estatal para que se utilice en el pago de la deuda a organismos dependientes de Estados Unidos, como el FMI y el BM. Los PCM que fueron derogados por la lucha del magisterio nacional en 2019 eran respaldados y hechos para USAID, a través de esas figuras legales han mantenido el sometimiento del magisterio y la secretaría de educación. En 2019 USAID se opuso abiertamente a la legítima lucha del magisterio por la educación pública.  El gobierno nacionalista es un simple títere de ellos que actúa en primera línea cuando de reprimir se trata.

Un ejemplo de los programas de USAID es “De lectores a líderes”, diseñado sin haber realizado una investigación previa sobre las falencias del sistema educativo ni la realidad social de Honduras. Básicamente, USAID convoca algunos docentes que laboran en escuelas públicas, para recibir talleres centrados el desarrollo de nuevas estrategias educativas en el salón de clases, que por lo general son capacitadores pocos preparados en cuanto a su aplicación en el verdadero entorno escolar. Posteriormente, los maestros y maestras que ya recibieron los talleres deben encargarse de “capacitar” a el resto de compañeras (os) que laboran en sus centros educativos, de acuerdo a la red educativa de cada maestro y maestra. La profesora que recibe la capitación debe hacerse cargo de toda la gestión de materiales para completar el trabajo de réplica de la capacitación que exige dicha institución. Desde las Direcciones Departamentales, siguiendo directrices de la Secretaría de Educación, se exige a docentes trabajar con las nuevas estrategias, sin considerar que algunos salones de clases tienen hasta 50 estudiantes y no envían la cantidad de libros suficientes para cubrir los procesos de enseñanza – aprendizaje que demandan las nuevas estrategias, además se llevan a cabo constantes supervisiones, también llamadas acompañamiento docente, realizadas por colaboradores de la USAID y la Dirección Distrital, con la intensión de corroborar la aplicación de los contenidos a cabalidad aunque los centros educativos no tengan las mejores condiciones en cuanto a desarrollo social, pedagógico e infraestructura. 

En la actualidad, con plena crisis de salud y economía, se está exigiendo a maestros y maestras que busquen soluciones para poder desarrollar las estrategias pedagógicas dictaminadas por la USAID, existe un constante monitoreo a través de redes sociales y las Direcciones Departamentales para dar pie al cumplimiento del calendario académico, al parecer, sin importar la falta de recursos tecnológicos y económicos que acorralan a las familias hondureñas, los programas escolares deben continuar. 

El ministro de educación, en algunas conferencias a los medios de comunicación, expresó que no era obligatorio la entrega de trabajos en físico ni digitales, sin embargo, los docentes deben continuar con la elaboración de rúbricas y planes estratégicos para continuar el desarrollo de contenidos y al regresar a los centros educativos se deberán hacer nivelaciones para “recompensar” el tiempo perdido.

El magisterio nacional ha luchado históricamente y con especial ferocidad en 2019 para garantizar la educación pública, que los padres y madres de familia no pagaran el maestro de informática ni el de inglés, y que el Estado se responsabilice por la infraestructura y mobiliario de los centros escolares. Considerando la situación actual desde perspectivas económicas, sociales y de salubridad, y haciendo frente a los retos tecnológicos, tenemos como primera obligación pedagógica orientar a la infancia del país a salvar sus vidas del virus, en segundo lugar, que la infancia comprenda las ciencias a partir de la crisis económica, política y sanitaria que vive el país, y, en tercer lugar, los sílabos, adaptados a una realidad de comunicación e informática que todavía no alcanzamos como nación, y que por cumplir órdenes se elaboraron. 

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