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Fidel, presente.

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Fidel, presente.

Hoy cientos de miles de hondureños y hondureñas respirarán, verán, y trasmitirán sus conocimientos. En una choza de la profunda Mosquitia o una lujosa mansión en la falda del Merendón hay unos de esos cientos de miles. En cada una de esas personas estará el Comandante en Jefe, Fidel, latiendo.

Cuando la muerte es el diario vivir y el salario no ajusta ni para comer hay que recordar su hazaña en el 59. Ahí nos enseñó que los mezquinos gobernantes estadounidenses tienen que ocuparse únicamente de los asuntos de su país. Nuestra América se respeta. Basta que quienes sufren la humillación de vivir en la miseria se organicen para liberarse de sus verdugos.

Ni ejércitos ni bombardeos pueden detener a un pueblo determinado a alcanzar su dignidad. La grandeza militar y económica de la potencia del norte a partir de esa fecha fue derrotada casi 60 años por la valentía y bravura de la revolución cubana. Gritaron -desde bancos estadounidenses y europeos- a los cuatro vientos que después de la caída de la URSS no quedaba más futuro que el mercado y el individualismo. En Camaguey cuatro años atrás él desafiaba el mundo advirtiendo que pasara lo que pasara la revolución y el pueblo cubano iba a resistir. En la tenebrosa década de los 90s el pueblo cubano cerró filas confiando plenamente en la dirección de su líder. Fueron diez años especiales resistiendo los más crueles embates de los enemigos de la libertad. Embargaron económicamente a Cuba, sin embargo, nunca la fidelidad de los humildes al liderazgo de su revolución y los principios. En plena crisis económica a los países del sur nunca nos faltó un médico cubano atendiendo a alguien que se le negaba el derecho a la salud en la aldea más recóndita. Fidel Castro Ruz, sin interesarle su inclinación política, jamás desamparó el clamor de los países menesterosos.

A inicios de este siglo las banderas de la alegría y la libertad se alzaron para quienes siempre son golpeados en Latinoamérica. ¿Cómo hablar de las decenas de millones de personas que dejaron de ser pobre en Latinoamérica sin hablar de Fidel? Cuando el garrote del norte intentaba retornar al oscurantismo de la ignominia sus sabias palabras nunca faltaron para vencerles. El hijo pródigo de Martí estaba ahí, empujando en la retaguardia los esfuerzos por la segunda y definitiva independencia. Honduras cuando sufrió la tragedia del Golpe de Estado fue testigo del apoyo inquebrantable de la Cuba socialista de Fidel.

Para quienes militamos en la causa de un mundo justo Fidel nos iluminó que es la militancia. A los cristianos les enseñó que caminar hacia la dignidad humana es acercarse al cielo. El compromiso con la gente que se duerme sin comer es de vida. El dolor de las víctimas de la codicia por el dinero es siempre el nuestro, sin importar las diferencias. A ellas se les habla con la verdad. La revolución es irreductiblemente honesta y empapada de amor. Todos los amaneceres son oportunidades para subvertir la muralla de lo posible.

Hace poco nos sorprendió hablando en el Congreso del Partido Comunista. Esas sorpresas ya no pasarán. Ahora solo queda releer sus interminables discursos y verlo por horas seducir con la palabra a millares de personas. Ha volado alto físicamente para hacerse inmortal en sus ideas que siempre inspirarán paz. Aún consiente de esto hoy es un día intensamente triste. Cabe expresarlo como nazca hacerlo. Mañana habrá que continuar con las tareas por no ver un día más de atropello en la patria que tanto gozó de su solidaridad.

W. Javier Fernandez

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