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Alianza en Clave de Sol: Los deberes de la primera alianza en Honduras.

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Alianza en Clave de Sol: Los deberes de la primera alianza en Honduras.

El 15 de enero de 2017 estará marcado en los libros de historia de nuestro país. En un hecho sin precedentes, Partidos de oposición nos planteamos conformar una alianza para obtener el control de la Presidencia de la República.

A diferencia de otros países de la región, Honduras no ha experimentado ni candidaturas ni gobiernos de coalición. El reto es gigantesco; especialmente cuando se considera, por un lado, que los dos Partidos más grandes de la alianza no sobrepasamos los cinco años de edad, y por otro, nos enfrentamos a una estructura partidaria de más de cien años y que no dudará en utilizar toda su maquinaria mediática y clientelar para frenar el ascenso al poder de la oposición.

En este contexto ¿Cuáles serán las claves para sostener e impulsar una alianza con capacidad de triunfo y con capacidad de gobierno?

La aspiración de sacar al Partido Nacional en un contexto de desconfianza a la institucionalidad electoral es el eje articulador de la alianza. Sin embargo, el trabajo para la transformación de Honduras no se agota con la toma del poder.

Hasta el momento, la lucha contra la corrupción y la impunidad (expresada en la articulación de simpatizantes del PAC, LIBRE, PINU e independientes durante las movilizaciones de las antorchas), contra la privatización de los bienes del Estado (expresada en la lucha contra la privatización de las carreteras a través de los peajes) y por la recuperación de una institucionalidad democrática erosionada por el PN han sido espacios de encuentro para los partidos de la alianza.

Si bien es cierto que hay más avenidas de encuentro, también es cierto que hay contradicciones programáticas tanto dentro de los Partidos de la alianza, como entre ellos. Sin embargo, no existe claridad sobre cuáles son estas contradicciones, cuáles son las líneas rojas de cada proyecto político.

Definir, anticipar y madurar los límites programáticos de la alianza es la primera clave para su sostenibilidad. Esto va más allá de repartir ministerios y cargos. Más bien pasa por articular un proyecto de Estado común, alimentado tanto de las confluencias como de las contradicciones entre los Partidos.

Por otro lado, y como resultado de la infancia de LIBRE y PAC, las batallas intestinas, tanto por posiciones programáticas, como por cargos dentro de un eventual gobierno de oposición son previsibles.

Por los momentos, ambos partidos han sido relativamente exitosos en la administración de sus crisis internas, sin embargo, la ausencia de vías de comunicación y diálogo formales entre los órganos de dirección de los Partidos y sus bases pone en riesgo la estabilidad de la que ambos han gozado.

Esto es especialmente crítico en un momento en donde, si bien hay claridad y entusiasmo sobre la necesidad táctica de la alianza, el Partido Nacional utilizará todos los medios a su disposición para dividir la alianza, tanto a nivel de base, como de dirigencia. Institucionalizar mecanismos de resolución de conflictos y de toma de decisiones al seno de la alianza es la segunda clave. 

Esto incluye la formulación de un mecanismo democrático y proporcional para la elección del candidato o candidata presidencial.

Cualquier duda sobre la legitimidad de esta decisión será el eslabón más débil en la concertación de la alianza. Asimismo, las posteriores negociaciones y conflictos requerirán soluciones que signifiquen un mayor involucramiento tanto de las bases como de los mandos medios del Partido.

Por último, y como he mencionado, las bases de simpatía de LIBRE y PAC entienden la importancia táctica de la alianza. En términos identitarios, nos une también un sentido de aversión a las élites políticas conservadoras.

Es cierto que la alianza representa un “somos los de abajo y vamos por los de arriba”. Sin embargo, eso no significa que “los de abajo” tengamos una única identidad. Hay una pluralidad de expresiones identitarias que conforman las bases de simpatía de LIBRE y PAC.

Para lograr construir el sentido de pueblo, será importante conservar esos elementos identitarios. Fortalecer la(s) identidad(es) diversa(s) que constituyen el bloque es la tercera clave para lograr construir una alianza con capacidad de triunfo.

Es decir, no es necesario que alguien se defina como socialista, o como de izquierda, o como liberal para poder dar su voto por Xiomara, en caso de que resulte la candidata de la alianza. No debe ser una alianza “de iguales”, sino de diferentes, pero que “tienen el mismo objetivo”.

Aún restan 10 meses de batalla contra un gobierno que ha logrado articular todos sus esfuerzos alrededor de la figura presidencial y, como hemos visto, que no dudará en utilizar los recursos del Estado para atacarnos.

Recordemos que, en enero de 2013, la victoria de Xiomara Castro y el control del poder ejecutivo parecía inevitable, hasta que no lo fue. Evidentemente, estas tres claves no excluyen las siempre necesarias estrategias de organización y campaña.

Pero es importante reconocer que una estrategia novedosa significa también enfrentar este gran reto con la inminente humildad que amerita y aprender de aquello que no funcionó en el pasado.

En nuestras manos está la capacidad de cerrar un capítulo fatídico de la historia de Honduras, e iniciar uno nuevo: una Honduras donde quepamos todos y todas.

-Marlon Ochoa

Marlon Ochoa

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