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¡Como Hitler! JOH está construyendo su Búnker de Guerra en el Centro Cívico Gubernamental

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¡Como Hitler! JOH está construyendo su Búnker de Guerra en el Centro Cívico Gubernamental

El jefe del régimen nacionalista Juan Orlando Hernández, se mandó a construir un controvertido complejo edificios, pagadero a 28 años con los recursos del público, a fin de estrenarlos y mandar un mensaje latente de que los estrenará y permanecerá en ellos todo el tiempo que sea necesario.

Ordenó la instalación de un helipuerto para su uso exclusivo a fin de evitarse el colosal congestionamiento vehicular cuando entre en operación el Centro Cívico Gubernamental.

Sin embargo, Hernández, se vio obligado -bajo la asesoría de su guardia presidencial- a olvidarse de los últimos cinco pisos de la torre norte y ordenar la construcción de un búnker de ocho pisos, de los cuales tres están siendo blindados con concreto reforzado para evitar las protestas contra su cuestionado mandato y enrocarse ante cualquier «atentado» en su contra.

Hay documentos de cómo se fraguó otro atentando contra la exangüe economía nacional que fue orquestada por la Guardia de Honor Presidencial (GHP), dirigida personalmente por el ocupante del palacio José Cecilio del Valle, en la que se hacen demasiadas observaciones al consorcio supervisor de la obra, la que deberá entrar en operaciones en el segundo semestre de 2019.

El oficio RDC-PCCG-006-2018 del 15 de enero de 2018, bajo el asunto entrega de observaciones por parte de Guardia de Honor Presidencial…, dirigido a supervisor del proyecto Pedro Pineda Cobos, se realizan unas 19 sugerencias para que el sitio donde trabajará Hernández esté ciento por ciento protegido mediante obras de infraestructura y otros mecanismos, incluyendo la construcción de torreones para vigilar a los visitantes, ya que temen que ocurra un «atentado» o ataque a su seguridad.

De hecho, el 12 de enero del año anterior, en una nota girada por el jefe de la guardia presidencial Ronald David Pineda Amador a la representante del contratista del Centro Cívico Karen Cerrato de que en los pisos 4, 5 y 6 aplique un blindaje de concreto reforzado con un espesor de 84 centímetros, mientras que se cierre un acceso que conectará al complejo con el palacio donde despachaba el titular del régimen y que apenas se deje un portón para visitas oficiales, pero que debe ser «controlado por escáner por la Guardia de Honor Presidencial».

El funcionario, preocupado por la seguridad de Hernández y su esposa Ana Rosalinda García Carías, pidió en el pliego de recomendaciones que se diseñara unas gradas de emergencia «exclusiva para la pareja presidencial» y que el estacionamiento «del señor presidente debe ser exclusivo y privado».

Al respecto, se precisa en uno de los enunciados que se debe remover una planta eléctrica de emergencia para construir un estacionamiento, también reforzado, con capacidad para cuatro vehículos y con su respectiva cortina de hierro para efectos de seguridad y confort de la pareja gobernante.

Si bien el helipuerto quedará un poco retirado del moderno búnker (o cuerpo bajo D como se le llamará), el jefe militar solicitó la habilitación de una calle privada que conecte con la torre norte para que el líder nacionalista tenga un recorrido expedito y no lo realice a pie por temor a un atentado.

Aunque Pineda Amador no da una explicación convincente a los constructores de la megaobra, todo apunta a que se busca extremar las medidas de seguridad para que Hernández no sea sujeto de algún susto de grupos armados o de aquellos quienes buscan vengarse de él, así como de las protestas que suelen ser reprimidas con crudeza y violando cualquier norma nacional o internacional sobre el uso de la fuerza.

El jefe de los guardias presidenciales indicó en este oficio de que las mejoras deben ser efectuadas en los sótanos 1 y 2 del complejo gubernamental, a modo de que permanezcan invisibles para el público, incluyendo las decenas de miles de burócratas que trabajarán en esas instalaciones.

La edificación de la obra, se puede apreciar en cada uno de los apartados, fue modificada para satisfacer los caprichos de Juan Orlando Hernández, que van desde instalar ascensores privados hasta oficinas para el Estado Mayor Presidencial, bodegas con doble reforzamiento para guardar pertrechos, armas, municiones y aquellas que se usan para cuidar al número uno del Ejecutivo. «Se solicita tomar en consideración el espacio para las oficinas… según lista de necesidades», se hace constar en el apartado 13.

Acerca de las garitas superiores para vigilancia, «se solicita que para brindar una mejor seguridad a dicho edificio, (se coloquen) torreones de seguridad por el área que conduce a la Universidad Metropolitana, mínimo tres». Es más, que las conexiones eléctricas, generadores de emergencia, unidades individuales y centrales de aire acondicionado, la distribución del agua potable y alcantarillado para los líquidos residuales del búnker «sea independiente al resto del Centro Cívico Gubernamental».

Al momento de formular estas sugerencias, algunas fueron exageradas o rayaron en la paranoia, si bien el nuevo complejo debe tener las condiciones óptimas de seguridad, pero el diseño de la obra sugiere incluso que Hernández permanecerá alejado de cualquier manifestación en su contra, el jefe Pineda Amador planteó en anexo 17 -acerca del lugar donde aterrizará el helicóptero, que «en el área de la azotea, por seguridad de los ocupantes se dirijan hacia el helipuerto, se solicita que dicha área sea sellada y techada, evitando lluvias, que una fuerte descarga de viento provoque un accidente o que sea vulnerable a la observancia de grupos ajenos a la seguridad».

En cuanto a este punto, se pudo constatar que tal helipuerto estará en el piso 25, por lo que resulta hasta inverosímil de que Hernández llegara a ser lastimado por las protestas que se pudieran dar en ese lugar, si se toma en cuenta de que los militares asignados al complejo suelen cerrar por largas horas el tramo del bulevar Juan Pablo II ante rumores de movilizaciones, por lo que la exigencia se aleja de cualquier lógica de un analista de seguridad que plantería medidas ponderadas respecto a la protección de dignatarios.

En el afán de reforzar cualquier medida a favor de Hernández, se mandó a pedir que una de las torres de ascensores también sea reforzada, pues se deja entrever que temen de que algún «infiltrado» vaya a vulnerar la seguridad del altísimo funcionario.

En conclusión, tales recomendaciones costarán a los hondureños más de 400 millones de lempiras que no estaban contemplados en el proyecto original que fue estimado en cuatro mil 900 millones de lempiras.

En total, el valor del Centro Cívico Gubernamental tendrá un costo de cinco mil 400 millones, aunque se informó de manera extraoficial que el monto podría dispararse por el hallazgo de algunos defectos en la construcción que podrían comprometer la seguridad del edificio donde funcionó el estacionamiento principal de Casa de Gobierno.

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