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Elecciones en Honduras 2021: de Narcos a Exconvictos

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Elecciones en Honduras 2021: de Narcos a Exconvictos

Elecciones en Honduras 2021: de Narcos a Exconvictos

En pocos meses reviviremos con amargura los recuerdos de las elecciones de 2013 y 2017. Nadie sabe nada, aunque crea saberlo, nadie puede asegurar lo que pasará en estas elecciones 2021. Las reformas electorales, la arremetida extractivista y la crisis social/sanitaria que azota a Honduras deja un panorama incierto de cara a las elecciones generales a realizarse en pocos meses.

Las y los hondureños giran enloquecidos ante el gran número de candidatos que se han postulado para realizar tráfico de credenciales más que para optar a un puesto de elección popular. Si algo tenemos claro, es que todos los panoramas políticos que hoy tenemos por seguro mañana podrían evaporarse de inmediato.

Pausa a la crisis ¡Vamos a elecciones!

Ligada de forma directa a los altos niveles de corrupción, la violencia ha tomado toda Honduras, debilitando las pocas bases que le quedan a este país cada vez más en ruinas, pero ¿Quiénes son los actores de esta violencia? ¿Qué relación existe entre la crisis del país y los actores políticos? La respuesta a estas preguntas ha estado en nuestras raíces hace años, para algunos más visible que para otros, pero estando ahí siempre, demostrándonos en nuestras propias caras que los únicos culpables de la crisis que afrontamos son nada más y nada menos que las personas que están en los puestos de poder.

Pero este no es un fenómeno nuevo, desde el siglo XIX, Honduras ha tenido que lidiar con esas élites económicas, creadas y sostenidas por gobiernos estadounidenses, convirtiéndose en aliados desde entonces: Estados Unidos ganando territorio y Honduras ganando préstamos generosos y “privilegios” por sobre los demás países centroamericanos.

Las principales protagónicas desde entonces: las Fuerzas Armadas Hondureñas, posicionándose desde entonces no solo como agentes del orden público, también como agentes capaces de manejar a su antojo la economía de un país, siendo estos los principales responsables de la debilitación del Estado y la descomposición social que se vuelve más notable en los años 80, donde Honduras ya empieza a figurar junto a Haití y Nicaragua como los países más pobres del continente.

Es aquí donde se inician esas estrategias de abusos de derechos humanos, impunidad y diseminación de la sociedad y los organismos de seguridad, y a pesar de que es desde 2009 que el debate público se inicia a centrar en la crisis de país y los diversos actos de violencia, el marco jurídico de impunidad que prevalece hace que sea imposible que la justicia hondureña llegue a los de arriba.

Y así llegamos a un escándalo más de funcionarios corruptos, enriquecidos de forma ilícita y vinculados a grupos de narcotraficantes que, en una real bofetada al pueblo hondureño, son los candidatos presidenciales en Honduras para este 2021.

Corrupción, narcotráfico y régimen político

Existen partidos políticos en Honduras que durante gran parte de su historia ha estado marcada por el peso del negocio ilegal del narcotráfico. Así, los partidos políticos como el Partido Nacional han pactado con empresarios corruptos del más alto nivel y con narcotraficantes por igual.

Hablemos de Nasry “Tito” Asfura, o mejor conocido como “Papi a la orden”, candidato presidencial por el Partido Nacional de Honduras. Antes que nada, es importante mencionar que el Partido Nacional de Honduras, históricamente ha sido una fábrica de delincuentes y asesinos, desde Hilda Hernández y su desfalco a la desaparecida Secretaria de Desarrollo e Inclusión Social (SEDIS), hasta Oswaldo Ramos Soto, acusado de usar los recursos de la Corte Suprema de Justicia para impulsar su campaña presidencial de cara a las elecciones de 1993; este partido ha tomado cada vez más fuerza consolidándose como la más fuerte estructura criminal en el país.

El actual candidato, “Tito” Asfura, no es la excepción, meses atrás, la Sala de lo Constitucional, aceptó un recurso de amparo para investigar al entonces alcalde de la capital. Unos 29 millones de lempiras fueron desviados de la municipalidad de la capital de Honduras entre 2017-2018, de acuerdo con una investigación realizada por la Unidad Fiscal Especializada Contra Redes de Corrupción (UFERCO) del Ministerio Público.  ¿Quién estaba involucrado? Nada más que el alcalde de Tegucigalpa Nasry “Tito” Asfura y la regidora Nilvia Castillo, quienes en ese momento eran investigados además por los delitos de abuso de autoridad, uso de documentos falsos, malversación de caudales públicos, fraude, lavado de activos entre otros.  

“Tito” Asfura le hace competencia a Yani Rosenthal, el candidato presidencial por el Partido Liberal de Honduras, Yani cuenta con un currículo delictivo tan amplio que pareciera una broma que sea uno de los candidatos más fuertes a ganar las próximas elecciones. De ser político y banquero, Yani paso a ser un exconvicto en EE. UU. por lavado de dinero.

Yani, exministro de Honduras y miembro de la gran familia Rosenthal, fue sentenciado en la Corte Federal de Nueva York a tres años de cárcel tras declararse culpable en 2017 de los cargos de lavado de activos, Rosenthal admitió que, mientras fue el vicepresidente de una empresa empacadora de alimentos, parte de la organización empresarial Grupo Continental, autorizó deliberadamente la compra de ganado a una organización dedicada al tráfico de drogas para luego exportarlo como carne a los Estados Unidos.

En palabras simples, Rosenthal proveyó a la organización criminal “Los Cachiros” de fuentes de financiamiento para sus actividades criminales, de medios para lavar sus ganancias provenientes del narcotráfico, y de legitimidad pública, contribuyendo de esa manera con el ambiente de impunidad que permitió a los Cachiros prosperar y poder importar toneladas de cocaína hacia los Estados Unidos.

Con todo esto, Honduras se posiciona una vez más como el país donde todo es posible, donde los candidatos a presidenciales son narcotraficantes, delincuentes o exconvictos. De esta forma, si a alguien le quedaba duda de lo decadente del régimen político hondureño, este tipo de noticias e investigaciones no dejan lugar a dudas sobre la manera en la que se mueven políticos de los partidos empresariales, narcotraficantes y líderes de los cuerpos represivos.

¿Qué es lo único bueno que podemos sacar de todo esto? Que cada día son más las hondureñas y hondureños que son conscientes de que eliminar a esta clase política es una urgencia más que una necesidad.

¿Qué es lo malo? Que una vez más se forma esa falsa sensación de triunfalismo alrededor de la candidata por el Partido Libertad y Refundación, Xiomara Castro, y hablo de esa sensación, ya que es la misma que le permite al pueblo creer que con ir a una urna a dejar su voto es suficiente para posicionar a Xiomara como la ganadora indiscutible de estas próximas elecciones.

“Tropezamos de nuevo y con la misma piedra” podría ser el título para describir la campaña electoral 2011.

Flor Euceda

Tinta Verde es un proyecto formativo y divulgativo periodístico enfocado en tratar a profundidad la problemática que viven las mujeres de Honduras, y articular herramientas de comunicación para enfrentar la desinformación y manipulación informativa con sesgos machistas y discriminatorios que existe en el país.

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