Seguinos

Profesor de EUA enseña una clase llamada Racismo Blanco.

Internacionales

Profesor de EUA enseña una clase llamada Racismo Blanco.

La controversia se desató cuando un profesor de una universidad de Florida empezó a enseñar una clase sobre ‘racismo blanco’ este año. Ted Thornhill dice que su clase está basada en un “cuerpo de evidencia abrumador” e “indiscutible”.

La necesidad de que los estudiantes aprendan sobre el racismo en Estados Unidos ha existido mucho antes de que yo empezara a enseñar una clase llamada ‘Racismo blanco’ en la Florida Gulf Coast University a comienzos de este año.

Escogí titular mi clase “Racismo blanco”porque pensé que era un nombre académico y conciso, preciso y poderoso.

Pero otros no lo vieron así. Muchos estadounidenses blancos (y algunas personas de color) se molestaron cuando se enteraron de mi clase.

Miles se lanzaron sobre las redes sociales ysitios web de la ultra-derecha para atacar a la clase y a mí personalmente.

Alrededor de 150 de estas personas me mandaron mensajes de odio y amenazas.

Podría ser tentador culpar al actual clima político por la hostilidad hacia mi clase, un clima en el que el presidente de Estados Unidos rutinariamente hacedeclaraciones abiertamente racistas y recibe parte de su apoyo más fuerte de miembros de grupos de odio de racistas blancos. Pero no se me ocurre ningún momento en la historia en que las criticas académicas de la supremacía blanca en EEUU no haya sido recibido con desprecio y escarnio.

Por ejemplo, una clase con el mismo nombre que se enseñó en la Universidad de Connecticut también desató controversia cuando hizo su debut en los años 90.

El ‘racismo blanco’ no es nada nuevo.

Si una clase se titula ‘Racismo blanco’, o’El problema de la blancura’, o algún otro termino apropiado, de ninguna manera disminuye su legitimidad academica. Los académicos han usado el término por décadas.

He enseñado clases sobre la estratificación racial en EEUU yo mismo por casi una década. Esta clase, y otras como ella, están todas ancladas en un abrumador cuerpo de evidencia, investigación y análisis. Todo este trabajo académico muestra cómo los europeos y sus decendientes blancos colonizaron lo que serían los Estados Unidos al igual que otros lugares alrededor del mundo. Practicaron todo tipo de inhumanidades contra los no-blancos.

Esto ha incluídogenocidio, esclavitud, asesinato,violación, tortura, hurto, engaños,segregación, discriminación, intimidación,confinamiento, humillación y marginalización. Esto es indiscutible.

La mayoría de estadounidenses tienen una noción general del comercio de esclavos trans-Atlantico, de las leyes de Jim Crow, de los linchamientos, la discriminación en los mercados de vivienda y laborales y de la brutalidad policial. Donde no estamos de acuerdo es en la gravedad y el alcance de estas prácticas de racismo blanco y hasta qué punto sus efectos continúan hasta hoy.

Este desacuerdo se debe en gran parte a que muchos estadounidenses blancos (y más de unas pocas personas de color) se suscriben a lo que yo y otros nos referimoscomo el mito de la sociedad daltónica, que no distingue entre diferentes colores y razas de personas.

Este mito sostiene que EEUU es una sociedad “posracial” en la que la raza ya no está relacionada con las oportunidades de vida de las personas. Algunos creen en este mito hasta el punto en que les impide reconocer las realidades cotidianas que muestran que EEUU es por naturaleza, un país supremacista blanco.

Pero el mito de una sociedad daltónica se desmorona bajo de un cuerpo sustancial de investigación en ciencias sociales que documenta cómo la raza todavía importa en numerosas áreas de la vida estadounidense.

Por ejemplo, la evidencia muestra que la raza todavía importa en el mercado laboral y en los lugares de trabajo, en laeducación, e incluso en el acceso a agua potable. La raza importa en el cuidado de la salud, el sistema de justicia criminal, e incluso en transacciones rutinarias y en experiencias en al cenar afuera.

Aún así, muchos se niegan a creer que el racismo persiste. Señalan la legislación de derechos civiles de la década de 1960 o, más recientemente, la elección de Barack Obama como el 44º presidente del país, como evidencia del ‘fin del racismo’ o por lo menos ‘el declive de la importancia de la raza’.

Algunos podrían sugerir que sería más fácil hablar de racismo blanco si se hiciera de maneras menos inflamatorias u ofensivas. Tal vez este enfoque delicado, uno que tome en cuenta lo qué la autora Robin DiAngelo llama la “ fragilidad blanca” en su próximo libro, pueda ser deseable o necesario para quienes temen las consecuencias de hablar la verdad sin adornos sobre temas raciales. Pero cuando se trata de profesores que tratan la estratificación racial, no deberíamos estar limpiando la realidad.

¿Existe el ‘racismo negro’?

La queja más común sobre mi clase que me he encontrado hasta ahora es que cualquier persona puede ser racista. Preguntan indignados: ¿Y qué pasa con el racismo negro? O qué pasa con otras formas de racismo que creen que existe de parte de los latinos, asiático-americanos e indígenas nativos.

Mi respuesta es: El racismo negro no existe.

Bajo ninguna circunstancia soy el único que tiene este punto de vista. Como dijoEduardo Bonilla-Silva, el presidente de la Asociación Sociológica Americana,recientemente aquí en FGCU cuando le preguntaron si hubiera sido justo haber tenido clases como ‘Racismo Asiático’ o ‘Racismo Latino’: “Todos podemos tener prejuicios, ¿sí? Entonces, la gente negra puede ser anti-blancos, pero hay una gran diferencia entre tener puntos de vista prejuiciosos sobre otras personas y tener sistemas que le de privilegios sistémicos a algunos grupos”.

De hecho, los negros no desarrollaron ni se beneficiaron de un sistema de opresión racial que ha durado por siglos, compuesto de leyes, políticas, prácticas, tradiciones y una ideología que acompaña a este sistema, una ideología que promueve la superioridad biológica, intelectual y cultural de los blancos para poder dominar a otros grupos. Los europeos y sus descendientes blancos, sin embargo, sí lo hicieron. Esto es racismo sistémico. Y los estudiantes que toman clases como la mía son presentados a toda la literatura e investigación académica que pone en evidencia esta realidad, pasada y presente.

Por ejemplo, los estudiantes leerán y discutirán piezas de y sobre W.E.B. Du Bois, Eduardo Bonilla-Silva, Joe Feagin,Kimberlé Crenshaw, Charles Mills, Paul Butler, Nikki Khanna, y Derrick Bell, entre otros. También harán trabajos y ejercicios que fortalecerán su capacidad para identificar y confrontar declaraciones racistas daltónicas.

El presidente de Florida Gulf Coast University, Michael Martin, ha respaldado enérgica y públicamente mi libertad académica de impartir mi clase “Racismo blanco”.

“Ver el contenido de la clase es mucho más educativo que juzgar basandose en un título de dos palabras”, dijo en una declaración. “En FGCU, como en todas las grandes universidades, le estamos enseñando a nuestros estudiantes habilidades de pensamiento crítico al desafiarlos a pensar de manera independiente y crítica sobre cuestiones importantes, aunque controvertidas, de nuestro tiempo”.

De hecho, la supremacía blanca y el racismo blanco siguen siendo características terribles e intratables de la sociedad estadounidense. Es de interés público que los estudiantes tengan no solo la oportunidad de aprender sobre el origen, la lógica y las consecuencias de la dominación racial blanca, sino también cómo desafiarla y desmantelarla. El aula de una universidad pública es uno de los mejores lugares para que esto ocurra.

Libertad Digital nace en la primera gran oleada de digitalización del siglo XXI. Consciente de nuestro tiempo, dejamos por sentado que un periódico digital en una época tan inestable en nuestra querida Honduras, no podía ser sino políticamente vanguardista y progresista.

Comentarios

Más en Internacionales

To Top