Seguinos

Minera en Azacualpa causa daños ambientales, criminalización e irrespeto a cementerio

Ambiente

Minera en Azacualpa causa daños ambientales, criminalización e irrespeto a cementerio

Minera en Azacualpa causa daños ambientales, criminalización e irrespeto a cementerio

 En Azacualpa, La Unión Copán, activistas defensores de la naturaleza se oponen contra la minería en el occidente de Honduras, por lo tanto este primero de septiembre de 2021, seis personas van a juicio oral acusados de causar daños a la  empresa minera Minerales de Occidente (MINOSA)  que hace varios años extrae oro del lugar y utiliza cianuro a cielo abierto, lo que causa graves daños ambientales.

Las mujeres y la lucha contra la minería en el occidente de Honduras.

El activismo de las mujeres anti extractivistas  se manifiesta en todo aspecto de la defensa territorial, desde movilizaciones y protestas en sus comunidades que a menudo terminan en enfrentamientos violentos con la Policía Nacional hasta la recolección de firmas para demostrar el rechazo hacia la mina.

Doña Flor y María nos cuentan sus experiencias en esta lucha continua.

«Son ya varios  años de luchar contra el gigante que amenaza nuestra  vida, amenaza nuestros ríos, bosques, que nos quiere borrar el recuerdo de nuestros ancestros del cementerio de Azacualpa, una lucha que parece no tener fin», relató doña Flor, oriunda de Azacualpa una aldea ubicada en el municipio de la Unión Copán. Ella es una de las mujeres organizadas en el Comité ambientalista de Azacualpa, que lucha  contra la mina.

MINOSA es un proyecto de explotación de oro realizado a cielo abierto en la Mina de San Andres, ubicada en el municipio de La Unión Copán y ha ocasionado graves daños en la salud de la población. Entre las denuncias por parte de los pobladores está la contaminación por  la descarga de cianuro en el río Lara, afectando las fuentes de agua que abastecen la ciudad de Santa Rosa de Copán y pueblos aledaños.

Según el relato de Doña Flor esta empresa antes era llamada Minerales de Copán y explotaban los recursos de forma  rudimentaria con piocha y palas. Años más tarde con sus nuevos propietarios bajo el nombre de  Aura Minerales vinieron con maquinaria pesada y  tecnología de punta con la intención de expandirse más.

 Según sus estudios afirmaban que en el cementerio de esa localidad habían minerales y ellos estaban dispuestos a extraerlos, aquí comenzó el calvario para las familias que no estaban dispuestas a vender sus tierras y mucho menos a permitir que sacaran los restos de sus familiares bajo tierra.

«Al inicio los nuevos dueños de la mina ofrecieron movernos a un predio al cual llamarían la nueva Azacualpa, ellos en un cabildo con los pobladores ofrecieron modelos de casas modernas con mucha comodidades y nos convencieron de firmar lo que es un adendo o acuerdo por muchos pobladores con la mina para dejar Azacualpa, con el término que si la mina les fallaba ellos podían demandar y si al estar construida la nueva colonia, el pueblo fallaba ellos podían actuar y sacarlos a la fuerza.»

La lucha de una mujer sin miedo ante un gigante hambriento.

“Fue una gran bendición que la mina haya fallado si no ya estaríamos fuera de este pedazo de tierra», mencionó doña Flor. Para el 2018, se enfrentaron con la minera ya que estos habían incumplido el trato, se hizo algunas movilizaciones, tomas de la mina, y hasta hubo pleitos con los defensores del territorio que desde el convenio se habían negado a vender.

Se desencadenó una lucha sin cuartel, ya que muchos que como doña Flor firmaron el acuerdo no aceptaron ningún arreglo porque ya no estaban interesados en el trato con la empresa.

Más de ocho lugareños fueron demandados y privados de libertad. «En esos días de huelga yo sufrí varios enfrentamientos con la Policía, no me iba a quedar callada ante las injusticias y hubo ocasiones que me colocaron las chachas, me manearon, me subieron a la patrulla y me llevaron detenida hacia Santa Rosa», lamentó Flor.

También comentó que fue procesada penalmente por oponerse a que siguieran exhumando cadáveres en el cementerio y tuvo también que estar yendo al Juzgado a firmar cada mes. “El verdadero dolor y lucha para mi inició cuando me avisaron que habían sacado a mi papa de la tumba. Inmediatamente me fui al campo santo –cementerio- con machete en mano y le dije que no iban a sacar nada que antes tendrían que pasar sobre mí.”

En esa época la mina negociaba con un representante de la familia la exhumación y traslado de cuerpo, fue así como los medios hermanos de doña Flor negociaron sacar a sus familiares del cementerio sin contar con ella.

Las señoras Flor y María relataron que este enfrentamiento ante lo que ya les había pasado a muchos, también nativos de Azacualpa, han vivido en carne propia el miedo ante este monstruo que arrasa con su familia, pues no solo amenazan con sacarlos de su pueblo sino, hasta con quitarles la vida a ellas y su familia, ya que su esposo y su padre han estado junto a ella en esta lucha.

También comentó que fue criminalizada por oponerse a que siguieran exhumando cadáveres en el cementerio y tuvo también que estar yendo al Juzgado a firmar cada mes. “El verdadero dolor y lucha para mí inició cuando me avisaron que habían sacado a mi papa de la tumba. Inmediatamente me fui al campo santo –cementerio- con machete en mano y le dije que no iban a sacar nada que antes tendrían que pasar sobre mí.”

En esa época la mina negociaba con un representante de la familia la exhumación y traslado de cuerpo, fue así como los medios hermanos de doña Flor negociaron sacar a sus familiares del cementerio sin contar con ella.

Las señoras Flor y María relataron que este enfrentamiento ante lo que ya les había pasado a muchos, también nativos de Azacualpa, han vivido en carne propia el miedo ante este monstruo que arrasa con su familia, pues no solo amenazan con sacarlos de su pueblo sino, hasta con quitarles la vida a ellas y su familia, ya que su esposo y su padre han estado junto a ella en esta lucha.

“Para mí ha sido duro ya que mi esposo ha estado al frente de la luchas y de la toma, hubo ocasión que él y un menor de edad paraban la maquinaria, entonces los acuartelaron y los amedrentaron pero gracias a Dios no les hicieron nada», relató María.

Una de las cosas que más le ha afectado fue cuando sacaron de la tumba los restos de su suegra sin autorización, y ellos ya no pudieron hacer nada para detenerlos. Entonces varias organizaciones se acercaron a acuerpar a los pobladores en lucha y se logró parar las exhumaciones pero el dolor de ver los restos sacados de su paz eterna quedó grabado en la memoria, lamentó la señora.

“La lucha ha sido triste, las tiradas han afectado a las mujeres embarazadas y cada vez que tiran dinamita los cipotes –niños- se mueven y alborotan en la panza, ya ni una gallina podemos echar -poner a incubar- porque no nacen los huevos, durante el día hacen dos tiradas de dinamita y aunque les decimos que no lo hagan lo siguen haciendo», describió María.

El problema mayor es que las explosiones han carcomido el cementerio y  en cualquier momento se va caer y los muertos van a ir a dar abajo, donde  les tocará  ir a recoger los pedazos afirman entre tristeza y desolación María y doña Flor.

A pesar de que la minería ha sido una actividad tradicional en la región, inicialmente los métodos artesanales permitían un equilibrio ambiental que se regenera en un corto período, pero la introducción de maquinaria pesada, dinamita y cianuro cambiaron por completo las prácticas y el impacto de la actividad.

Los nombres fueron cambiados por seguridad de las fuentes.

Redacción y fotos: Iliana Castillo

Continuar leyendo
Tal vez te interese

Tinta Verde es un proyecto formativo y divulgativo periodístico enfocado en tratar a profundidad la problemática que viven las mujeres de Honduras, y articular herramientas de comunicación para enfrentar la desinformación y manipulación informativa con sesgos machistas y discriminatorios que existe en el país.

Comentarios

Más en Ambiente

Hasta arriba