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La corrupción está en la política

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La corrupción está en la política

Hace algunas décadas no era difícil identificar los intereses que se movían alrededor de la política; la sociedad no estaba tan fraccionada y a los grupos que estaban al frente de las organizaciones políticas se les podía identificar.

En su fundación los partidos políticos, el Partido Liberal y el Partido Nacional, representaban los intereses de una naciente oligarquía criolla, en connivencia con el capital transnacional, representado por las compañías extranjeras.

La inestabilidad política y la lucha por el poder de los partidos políticos en las primeras décadas del siglo pasado era la lucha de las compañías bananeras por la obtención de concesiones, solo cuando hubo una recomposición del capital extranjero y las compañías se pusieron de acuerdo en el reparto de las concesiones fue posible la llamada paz en Honduras, que no fue más que el establecimiento de la dictadura del general Carías.

El sistema político hondureño y sus diferentes formas iban de la mano con los intereses económicos del momento, tanto que se decía que en Honduras para ser presidente del país había que contar con la venia de la Embajada de los Estados Unidos de América y particularmente de la gerencia de las empresas bananeras. Eso parece seguir siendo así, solo que bajo otras formas.

Esa subordinación de la política a los intereses extranjeros generó un profundo irrespeto a los políticos por parte de inversionistas. Es proverbial la frase de un propietario y comerciante de las compañías cuando señaló que “en Honduras una mula vale más que un diputado”. El político que ejerce la corrupción pierde dignidad y respeto, ni el que lo corrompe lo valora.

El capitalismo dependiente y subdesarrollado ha generado un sistema político corrupto, que no ha cambiado hasta nuestros días, han cambiado los personajes y algunas formas, pero su esencia sigue siendo la misma.

La corrupción es un cáncer que ha metastizado en la sociedad hondureña. Los niveles de corrupción son de tal magnitud que hasta la política asistencialista que se paga con donaciones y préstamos provenientes del exterior son utilizados para favorecer a la clientela, y se da de manera condicionada; esto lo saben los organismos internacionales y lo consienten, por lo cual hay una complicidad internacional con la corrupción.

El clientelismo y la visión patrimonial del Estado son vicios que se han perpetuado a lo largo de la historia del país. El sistema político es inconcebible sin estos vicios, los gobiernos que han llegado al poder saben que tienen que favorecer con un puesto público en la administración del Estado a su militancia, una recomendación para un contrato amañado, abuso de confianza, fraude, despojo de bienes y otros que son comunes en los gobiernos que se han sucedido en la nación. Las autoridades corruptas limitan la democracia cuando cooptan diputados de la oposición para lograr votaciones favorables a sus propósitos nefastos.

A los corruptos les interesa amasar riqueza, no les importa el futuro de la nación.

-Pablo Carías

Políticamente incorrectos Libertad Digital nace para denunciar los abusos, la corrupción y atropellos de los gobiernos de turno en Honduras y América Latina.

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