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Gran pacto político nacional encaravanado

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Gran pacto político nacional encaravanado

Gran pacto político nacional encaravanado.

La Caravana de Migrantes ha sacudido toda la agenda política de los medios de comunicación tarifados, el gobierno nacional y hasta el gobierno de los Estados Unidos, conducido por la demencia de Donald Trump. A más de diez días de haber iniciado la Caravana la matriz mediática no ha logrado que el tema de debate en la sociedad hondureña no sea otro más que el doloroso éxodo de pobres, muy similar al descrito en la biblia. Hoy la oligarquía, poder atrás del trono y responsables directos del empobrecimiento masivo, quema su cartucho más guardado. Por primera vez en la televisión nacional 3 foros matutinos tienen a la misma persona con diferentes entrevistas; la única que era en vivo fue la de “Frente a Frente”, la del “TEN” y “La Entrevista” fueron pregrabadas, por lo tanto, me referiré a la primera y en específico a la necesidad de un pacto político.

Como de costumbre, el presentador intentó esconder la pretensión de Carlos Flores Facussé (CFF), alias el Cabro Negro, expresando que el motivo era hablar sobre qué ha pasado 20 años después del huracán Mitch. No obstante, por más mojigatas que fueron las preguntas -a todas luces una entrevista pactada para la comodidad- no se pudo tapar que CFF salió en los medios a hacer política para su clase económica. Inició y terminó hablando de lo mismo: la necesidad de un gran pacto nacional. Justamente, el expresidente Zelaya y la resistencia popular desde hace casi una década han venido pregonando en todos los rincones del pueblo hondureño la necesidad de un nuevo pacto nacional a través de una Asamblea Nacional Constituyente.

Evidentemente, el bipartidismo tradicional, la empresa privada, y la cúpula religiosa confabulada al gobierno sacan sus portavoces a la palestra pública para intentar inculcar en la población hondureña la necesidad de un pacto político beneficioso para ellos. Todo para evitar otra insurrección al calor de diciembre del 2017; por consiguiente, para frenar el avance de LIBRE hacia el control de las instituciones estatales. Quienes gobiernan temen que la Caravana de Migrantes desate una nueva oleada de protestas que exploten en otro diciembre. Ese pavor es palpable en toda la agenda mediática y en el sentir del pueblo hondureño, que ya se unió a nivel nacional para sacar a JOH y al Partido Nacional del Estado. Entonces, cuando un vocero de la oligarquía habla de un pacto nacional está negando el pacto político que del pueblo y adversa el método político que su enemigo ha utilizado para defenderse, en este caso la protesta social y la insurrección de diciembre.
A partir de 1981 el Estado hondureño impulsó un gran pacto nacional tutelado por las Fuerzas Armadas y la embajada gringa. Las elecciones de 1982 contaron con una participación electoral superior al 84%, reinaba ahí una gran esperanza en el nuevo ciclo político que iniciaba al mando de los partidos políticos. Todos los siguientes procesos electorales contaron con menos participación hasta llegar los niveles de las elecciones pasadas. En el plano democrático ese pacto se sustentaba en el respeto al principio de mayorías (quien saque más votos gana) y el principio de la alternabilidad (se prohíbe la reelección), lo que se conoce formalmente como democracia liberal. Ese pacto fue roto por CFF con el Golpe de Estado del 28 de junio del 2009, sin ganar elecciones Michelleti sacó al expresidente Zelaya Rosales de la presidencia. En 2013 sin haber obtenido la mayoría de los votos el Partido Nacional se impuso militarmente en la presidencia. Nuevamente mancillaron el pacto político de 1982. El colmo del descaro fue cuando el grupo de dirigentes políticos y empresariales, al que defiende el hijo de inmigrantes palestinos, se involucró para defender el fraude electoral de las elecciones generales pasadas y propiciar el brutal asesinato, encarcelamiento, judicialización, y destierro que sufrieron quienes defendieron la democracia. De 2009 a la fecha el Partido Nacional y Liberal junto a las Fuerzas Armadas han venido socavando los acuerdos mínimos de ese pacto político. La empresa privada organizada en el COHEP, ANDI, y demás, han sido cómplices de eso; la inversión extranjera ha financiado las operaciones.

Al expresidente Zelaya se le derrocó a punta de bala por intentar cumplir el respeto a los derechos de las personas. Las pocas y tímidas reformas políticas que impulsó Zelaya Rosales valieron para desatar la ira de los guardianes del pacto político del 82. Porque en materia de privilegios políticos, económicos y fiscales la oligarquía cierra filas con el bipartidismo para defender su pacto. Esa ruptura en 2009 del pacto político de 1982 fue enfrentada por el pueblo hondureño con el nacimiento de otro pacto político, el de las y los excluidos. De modo que cuando Renato se pregunta, ¿por qué Honduras ya no es como antes de que no había polarización y todo mundo se unía en torno al presidente CFF?, o cuando CFF expresa que en las redes sociales se vierte mucha crítica y odio, lo que en realidad están expresando es que existe una fuerza política y social mayoritaria que adversa el pacto político que él pensó y ejecutó. Ese nuevo pacto político es el que la resistencia popular forjó. En los procesos electorales de 2013 y 2017 se han enfrentado dos pactos nacionales opuestos. En la entrevista jamás se mencionó esto porque buscan a toda costa invisibilizar la fuerza del pueblo hondureño y el nuevo escenario político que a pulso de sangre se ganó.

El pacto político nacional de la resistencia popular, organizada en el FNRP y LIBRE, ha dado el paso a consolidar un gran pacto político contra la dictadura. En noviembre de 2017 sin recibir la venia de los ladrones de las instituciones públicas, ni de los amigos de CFF, ni de la embajada estadounidense, se demostró que ese pacto es el validado por la mayoría de la población hondureña. En este pacto de los golpeados por la dictadura, las decisiones estatales decisivas para la vida se consultan en urnas, todo es participativo, los problemas sociales no se resuelven con militares, el dialogo es la única forma de resolución de conflictos, al pobre se le ayuda para que dignifique su existencia, económicamente se privilegia las mayorías antes que las minorías, si se roba lo que es de todos y todas se le aplica la ley como a cualquier persona que delinque, los países latinoamericanos son hermanos, la soberanía es innegociable, los ríos, tierras, y minerales son de la patria y no se regalan.

Ya el pueblo hondureño conoce de que se trata el pacto nacional que propone CFF y el bipartidismo tradicional. Harto sabido que van a vender la soberanía por migajas, la corrupción la van a premiar con impunidad, quien más trabaje va ganar menos, continuará la ola de asesinatos, todo más caro y nada de aumentos salariales, darán lástima en el extranjero para pedir limosnas, reprimirán militarmente las protestas sociales por más derechos, menos gente entrará a la educación pública, los hospitales no tendrán medicinas etc., en fin, todas las medidas que convencieron a la caravana de migrantes que la mejor opción de vida era la de huir de la dictadura cachureca.

El consenso político del pueblo hondureño está enfrentado contra el pacto que de la oligarquía y el bipartidismo. El consenso de la dictadura no convence a las mayorías sociales del país, pero se impone utilizando la fuerza militar y el terror. El pueblo hondureño ha tejido el pacto político mayoritario alternativo al neoliberalismo de la dictadura. Empero, falta pulir y expandir las ideas de la transformación, y crear instituciones sociales sólidas que venzan la fuerza militar, entre otras asignaciones.

El reflejo de la Caravana de Inmigrantes en el espejo de la realidad nacional no para de revolucionar por donde pasa. Todos los días sabemos quién es quién y de qué lado está.

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