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El proceso electoral colonial en Honduras

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El proceso electoral colonial en Honduras

¿La encargada de Negocios entró a la fuerza al TSE violentando el principio de derecho internacional de autodeterminación de los pueblos? O, al contrario, ¿es necesario para Honduras la aparición del representante del imperio para que los resultados electorales tengan legitimidad? ¿Nos obligan a ser colonia gringa -como antes lo fuimos de España- o estamos en la fase en que nos asumimos colonia y le encontramos placer?Son preguntas obligadas para la patria.

Precisamente para saber si somos Patria. La soberbia del gobierno estadounidense es recibida con beneplácito por el oficialismo cachureco porque ellos no tienen más patria que el despojo. Hasta el día de hoy el partido en Gobierno no se ha manifestado en contra de la descarada intromisión estadounidense para avalar el fraude. Eso constituye la más evidente muestra de que nuestros males como nación encuentran su resorte al norte del Río Bravo. 

Los gringos se dieron color tan asquerosamente con el fraude porque el Partido Nacional no logró ganar las elecciones el 26 de noviembre y fue incapaz de operar el TSE de manera creíble para la población. Los gringos son guardianes de las formas y los modales. Hasta para iniciar el genocidio en medio oriente primero crearon un problema nacional en 2001, luego acudieron a deliberar en organismo internacionales (que ellos sostienen financieramente), por último, invadieron esas tierras asiáticas. Guardan las formas hasta el punto de obtener el mínimo de legitimidad. Esto no siempre lo consiguen por las buenas así que la otra opción es conseguir que las amplias mayorías no miren los problemas. En la apatía reina terror. 

En 2009 formalmente participaron en el Golpe de Estado contra el gobierno del Poder Ciudadano. 2013 volvió a opacarse con la presencia de la embajadora gringa el día de la declaración de resultados. 2017 es la cúspide del colonialismo. Entraron vulgarmente en escena para salvar su dictador. Visto desde la identidad nacional esa acción es una declaración de guerra contra el pueblo. ¿A costa de qué Honduras debe aguantar otros 4 años más de masacres, latrocinios de sus instituciones estatales y públicas, paquetazos del FMI, o de alguien que el Departamento de Estado gringo votó y no el pueblo hondureño? 

La lucha contra la dictadura no puede continuar entendiéndose en clave de la democracia elitista. Esa en la que uno se calla 4 años para votar un día y se sienta en un televisor o computadora a ver el resultado que extranjeros deciden. Si se aprendió la lección de esta vergüenza para la patria deberá comprenderse que el clivaje principal en que los procesos electorales en nuestro país se mueven es: Independencia o Colonia. Libertad y Refundación deberá tomarse en serio la tarea pedagógica de formar un nuevo consenso político emancipatorio en el que acudir a las urnas no representa cambiar un presidente sino seguir con el maltrato de ser colonia o la segunda y definitiva independencia -es decir, Refundación. 

En Honduras las elecciones son la demostración de fuerza bélico-política que tienen las instituciones sociales que conforman cada partido. Las elecciones son un escenario militar más en la que ser mayoría en número de personas es solo un factor que influye en el resultado de la batalla. ¿Acaso es el Partido Nacional el que sale a reprimir las protestas contra el fraude? No, son los militares quienes salvaguardan la dictadura contra toda amenaza. 

Ellos defienden la condición de colonia. Tocará a esos cientos de miles de hondureños y hondureñas que se han emocionado con el #FueraJOH iniciar desde ya a innovar socialmente en la construcción de instituciones política y económicas capaces de vencer a los cipayos mediante el ejercicio democrático beligerante y expansión de derechos desde abajo. Esto no es ningún disparate o delirio. La nación está preñada de esfuerzos por su liberación. Desde algún lado del universo Morazán impotente debe estar afilando con ansiedad su espada libertaria.

Libertad Digital nace en la primera gran oleada de digitalización del siglo XXI. Consciente de nuestro tiempo, dejamos por sentado que un periódico digital en una época tan inestable en nuestra querida Honduras, no podía ser sino políticamente vanguardista y progresista.

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